- No, es No y hay una sola manera de decirlo.
No.
Sin admiración, sin interrogantes, ni puntos suspensivos.
- No, se dice de una sola manera. Es corto rápido, monocorde, sobrio y escueto. - No, se dice una sola vez. Con la misma entonación.
- Un No que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín no es No.
- Un No que necesita de explicaciones justificadoras, no es No.
- No, tiene brevedad.
- No, no deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas, ni puede dejar de ser.
- No, aunque el otro y el mundo se pongan patas arriba.
- No, es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes.
- No, no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja,ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos, ni con pena, aún menos con satisfacción.
- No, es No.
Cuándo el No es No, se mirará a los ojos y el No se descolgará naturalmente de los labios.
La voz del No, no es trémula, vacilante, ni agresiva, no deja lugar a dudas.
16 sept 2010
12 sept 2010
1 sept 2010
loveit
17 ago 2010
nunca mas
8 ago 2010
Tambien hay momentos precisos
3 ago 2010
1 ago 2010
Porqué ocultar lo que siempre quise
Me encantó que me desvelaras todos los secretos que esconden tus tímidos ojos.Me encantó cuando supiste quitarme la vergüenza tan solo rozándome con las llamas de tus dedos.
Ahora que sé que detrás de lo que tu mirada escondía tan solo hay cariño, no tengo miedo a perder la razón durante una noche, bailando y cantando bajo la lluvia.
Porque tu pelo alborotado hace que mis sentidos se muestren alerta cuando tan solo pasas por mi lado.
Porque me encanta cuando me miras de reojo mientras bebo una taza de café en el balcón, con las vistas más perfectas que jamás se han conocido.
Cuando vienes, y me abrazas lentamente, haciéndome temblar, haciéndome sentir tan frágil como una muñeca de porcelana, y sintiendo que tú eres aquel papel de burbujítas que me envuelve y hace que nada me pueda dañar.
Me encantó soñar con un día que jamás existió.
30 jul 2010
Un suave cosquilleo
Creo que ayer volví a sentirlo.
Sí, sí, ese cosquilleo. ¿Tú también lo recuerdas?.
Estaba tumbada encima de mi cama, tapada de nuevo con mi colcha de algodón, cuando se abrió la ventana derrepente.
Me sobresalté basante, y giré mi cara hacia esos marcos de la ventana chirriantes, ya muy desgastados.
Había que tener en cuenta que la casa era muy vieja, quizá tenía ya 150 años y se conservaba, dentro de lo que cabe, bastante bien.
Sólo ví las grandes ramas del árbol de mi jardín asomadas por ese resquicio. Y un pequeño cuervo asomado, mirandome fijamente.
Ni me moví , ni pensé, ni grité, solo me quedé muy quieta, tal y como estaba, observandolo.
Le faltaban varias plumas, pero para cuando quise darme cuenta, entraron una bandada más de cuervos por la ventana.
Asustada y aturdida salí corriendo de mi habitación y me topé con la puerta del cuarto de al lado.
Allí estaba él, de nuevo.
No tenía ninguna gana de verlo, pero estaba muy asustada. Entré, con la duda de si sería bien recibida, o me echaría directamente.
-¿Puedo..pasar, porfavor?
-¿Qué te pasa?-dijo él incorporándose en la cama-.
-Ha entrado una bandada de cuervos por mi ventana...¿puedo quedarme aquí?-dije con timidez.
-Anda, pasa, y acomodate conmigo.
-Si te molesto puedo dormir en la cama pequeña.
-Ven conmigo, estarás mejor.
Con mi timidez que en ese momento estaba hasta los límites, y mi corazón a punto de salirse de mi pecho, dí unos cuantos pasos y me tumbé junto a él, sin rozarle siquiera.
Se dió cuenta de lo incómoda que estaba, así que se echó más hacia un lado, y me agarró con la mano, haciendome moverme más hacia él, y diciendo estas palabras:
-Ven aquí tonta, que no muerdo.
-Es que..¿seguro que no te molesta?.
-¿Seguro que en estos momentos no estás deseando estar abrazada a mí?.
Me quedé totalmente callada. No sabía que decir, no sabía ni gesticular.
Me abrazé a él con mucha fuerza, y me dió un beso en la frente, tierno, cálido, justo lo que necesitaba, y todo lo que quería.
-Gracias-le dije al oído.
-Me das las gracias, ¿Por hacerme feliz a mí?.
-Joder..te quiero.
-Y yo a tí.
Dormí de un tirón toda la noche, sin moverme, solo notando el suave cosquilleo de su mano por mi espalda, y sus dedos acariciando mi pelo, esparzido por sus sábanas.
Sí, volví a sentir ese cosquilleo.
Quizá no debería alejarme de él. Quizá debería empezar a acostumbrarme a amarle, tal y como es.
Quizá fuera esa la última noche que tuve para abrazarle todo lo fuerte que podía, y sabía.
Sí, sí, ese cosquilleo. ¿Tú también lo recuerdas?.
Estaba tumbada encima de mi cama, tapada de nuevo con mi colcha de algodón, cuando se abrió la ventana derrepente.
Me sobresalté basante, y giré mi cara hacia esos marcos de la ventana chirriantes, ya muy desgastados.
Había que tener en cuenta que la casa era muy vieja, quizá tenía ya 150 años y se conservaba, dentro de lo que cabe, bastante bien.
Sólo ví las grandes ramas del árbol de mi jardín asomadas por ese resquicio. Y un pequeño cuervo asomado, mirandome fijamente.
Ni me moví , ni pensé, ni grité, solo me quedé muy quieta, tal y como estaba, observandolo.
Le faltaban varias plumas, pero para cuando quise darme cuenta, entraron una bandada más de cuervos por la ventana.
Asustada y aturdida salí corriendo de mi habitación y me topé con la puerta del cuarto de al lado.
Allí estaba él, de nuevo.
No tenía ninguna gana de verlo, pero estaba muy asustada. Entré, con la duda de si sería bien recibida, o me echaría directamente.
-¿Puedo..pasar, porfavor?
-¿Qué te pasa?-dijo él incorporándose en la cama-.
-Ha entrado una bandada de cuervos por mi ventana...¿puedo quedarme aquí?-dije con timidez.
-Anda, pasa, y acomodate conmigo.
-Si te molesto puedo dormir en la cama pequeña.
-Ven conmigo, estarás mejor.
Con mi timidez que en ese momento estaba hasta los límites, y mi corazón a punto de salirse de mi pecho, dí unos cuantos pasos y me tumbé junto a él, sin rozarle siquiera.
Se dió cuenta de lo incómoda que estaba, así que se echó más hacia un lado, y me agarró con la mano, haciendome moverme más hacia él, y diciendo estas palabras:
-Ven aquí tonta, que no muerdo.
-Es que..¿seguro que no te molesta?.
-¿Seguro que en estos momentos no estás deseando estar abrazada a mí?.
Me quedé totalmente callada. No sabía que decir, no sabía ni gesticular.
Me abrazé a él con mucha fuerza, y me dió un beso en la frente, tierno, cálido, justo lo que necesitaba, y todo lo que quería.
-Gracias-le dije al oído.
-Me das las gracias, ¿Por hacerme feliz a mí?.
-Joder..te quiero.
-Y yo a tí.
Dormí de un tirón toda la noche, sin moverme, solo notando el suave cosquilleo de su mano por mi espalda, y sus dedos acariciando mi pelo, esparzido por sus sábanas.
Sí, volví a sentir ese cosquilleo.
Quizá no debería alejarme de él. Quizá debería empezar a acostumbrarme a amarle, tal y como es.
Quizá fuera esa la última noche que tuve para abrazarle todo lo fuerte que podía, y sabía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




